Hallan una “guardería” de celacantos fósiles en Sudáfrica

Hace 360 millones de años (finales del periodo Devónico), en la zona que hoy ocupa Grahamstown (Sudáfrica), había un estuario lleno de jóvenes celacantos. La bahía de aguas poco profundas servía de “guardería” para los alevines de Serenichthys kowiensis, una nueva especie de celacanto que han descrito los investigadores Robert W. Gess  y Michael I. Coates, de la Universidad del Witwatersrand (Sudáfrica) y Chicago (EE.UU.) respectivamente.

En el yacimiento se descubrieron más de 30 especímenes de este nuevo pez extinto. Sorprendentemente, todos los fósiles, de peces completos, representan alevines. En la actualidad, es habitual hallar lugares con gran concentración de peces jóvenes, a modo de vivero. El enclave estudiado por la pareja de investigadores se ha convertido en la “guardería” más antigua hasta la fecha, ya que, previamente, se tenía constancia de otra de hace 300 millones de años en un yacimiento del Carbonífero en Mazon Creek (Illinois, EE.UU.).

Las conclusiones se desarrollan en el estudio “Fossil juvenile coelacanths from the Devonian of South Africa shed light on the order of character acquisition in actinistians”, publicado hace unos días en Zoological Journal of the Linnean Society.

El nombre de Serenichthys kowiensis viene del río Kowie, cercano al yacimiento, y de Serena Gess, quien cedió los terrenos para almacenar las más de 70 toneladas de roca de pizarra que se extrajeron del yacimiento para poder realizar la investigación de los fósiles.

 

Hemeroteca: El Diplodoco de hace seis millones de años

En la actualidad, tenemos mucha información sobre nuestros antepasados prehistóricos y animales extintos gracias a los libros, internet, televisión, etc. PANGEA quiere recordar cómo era la visión de los medios de comunicación cuando se incrementaron las investigaciones en Paleontología allá por mediados del siglo XIX y principios del XX. En esta ocasión, la hemeroteca nos indica la antigüedad que tenían los fósiles de dinosaurios según informaron los periodistas de la época.

– En diciembre de 1923, el artículo del diario ABC titulado “Los dinosaurios que existieron hace diez millones de años” (firmado por Antonio Luis) narra la expedición del profesor americano Roy Chapman Andrews (del Museo Norteamericano de Historia Natural) a Mongolia para desenterrar una hembra de dinosaurio junto a unos unos huevos fósiles (imagen superior). El texto habla de “animales horribles y antediluvianos” que son “reliquias de una época anterior a Noé”. Los doce huevos hallados “quizá fueron olvidados por alguna cocinera de aquellos tiempos, quien sabe si después de hacer la compra para la familia Noé”. La caravana constaba de dos camiones, 70 camellos, tres coches, ocho norteamericanos y 18 indígenas del desierto de Gobi. El autor lamenta que los huevos estaban ya pasados y la expedición no pudo “saborear uno de los manjares más sabrosos”.

Extraído de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

Extraído de la Biblioteca Virtual de
Prensa Histórica

– El 9 de julio de 1908, el Diario de Reus detalla como el Diplodoco “o dinosaurio regalado por el millonario norteamericano Mr Carnegie” fue el centro de atención del Museo de Historia Natural de Paris. En realidad, era una reproducción que costó 500.000 pesetas. “El Diplodoco vivía, según los paleontólogos, hace seis millones de años, año más o menos”, relata la noticia. “Estaba aún lejano el día en que apareció el primer hombre en un Edén de Asia o en que un antropopiteco, más despejado que sus congéneres, inició la historia humana como piensan los incrédulos”, explica el texto. Este dinosaurio se pasaba la vida comiendo y “es una de las infinitas pruebas de que la realidad iguala, y aún supera, a las más fabulosas leyendas”.

– El 4 de enero de 1930, el Correo Extremeño afirmaba que un esqueleto de dinosaurio descubierto en Tánger tenía 300 años de antigüedad. Este descubrimiento parecía “destinado a destruir numerosas teorías referentes al origen de los terrenos del África del Norte”. El esqueleto medía diez metros de longitud y dos de ancho, pero el texto no revela más datos sobre los huesos ni la especie.

El esmalte dental proviene de la piel de los peces primitivos

Asumimos que el esmalte cubre nuestros dientes, pero no nos paramos a pensar cómo ha evolucionado este duro tejido. Esta es la cuestión que ha abordado un grupo de investigadores de la Universidad de Uppsala (Suecia) y el Instituto de Paleontología Vertebrada y Paleoantropología de Pekín. Su conclusión es que el esmalte se originó en la piel y se desarrolló en los dientes mucho más tarde.

El esmalte es la sustancia más dura producida por el organismo. Los tiburones presentan dentículos sobre su cuerpo, unas estructuras similares a los dientes y que sustituyen a las escamas. La capa más externa del dentículo está formada por vitrodentina, un material semejante al esmalte dental. Por este ejemplo y otros que encontramos en la naturaleza, los expertos siempre han creído que los dientes pudieron evolucionar a partir de estos dentículos dérmicos. Pero no se sabía con seguridad si el esmalte surgió primero en la piel, en la boca o en ambas partes a la vez.

Combinando los datos paleontológicos y genómicos de dos peces fósiles de más de 400 millones de años de antigüedad (Psaroepis romeri, de China, y Andreolepis, de Suecia), los investigadores determinan que el esmalte se originó en la piel, donde se denomina ganoína. En el pez Psaroepis, las escamas y los dentículos de la cabeza están cubiertos con esmalte; en Andreolepis, sólo las escamas llevan esmalte. Ninguno de los fósiles tenía esmalte en los dientes, según ha informado la Universidad de Uppsala. En su lugar, presentaban dentina, el tejido que actualmente está justo debajo del esmalte dental.

El análisis se ha publicado esta semana en el medio especializado Nature, bajo el nombre “New genomic and fossil data illuminate the origin of enamel”.

Hallan en la Península Ibérica las evidencias más antiguas de paleocontaminación

Nuestros antepasados vivían en cuevas en plena naturaleza, pero su entorno no era tan sano como cabría esperar. Así lo apunta un nuevo estudio que demuestra la existencia de contaminación prehistórica por metales pesados en el ambiente de las cuevas arqueológicas situadas en la Península Ibérica. Los autores especulan, además, sobre las probables implicaciones negativas sobre la salud de los habitantes de dichas cuevas. Se trata de la evidencia de contaminación humana más antigua que se ha documentado.

En “Earliest evidence of pollution by heavy metals in archaeological sites”, publicado en Scientific Reportsun equipo formado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de diversas universidades españolas y extranjeras ha analizado el sedimento procedente de cuatro importantes yacimientos de la prehistoria peninsular: la Gran Dolina en Atapuerca, Gorham´s y Vanguard en Gibraltar y El Pirulejo en Priego de Córdoba. Los resultados de este trabajo arrojan niveles de contaminación que se ajustan a los estándares para describir actualmente un “suelo contaminado” por metales pesados.

Según informa el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en Gran Dolina se han hallado niveles de paleocontaminación asociados a depósitos de guano, sustrato resultado de los excrementos de murciélagos, datados en unos 450.000 años de antigüedad. En los yacimientos neandertales gibraltareños de Gorham´s y Vanguard, así como en los yacimientos de humanos modernos de El Pirulejo, los estratos contaminados se asocian con actividades de los ocupantes de la cueva.

Además, la paleocontaminación evidencia el uso de hogares neandertales en los yacimientos de Gibraltar, ya que se localizan en niveles de cultura musteriense (Paleolítico Medio), mientras que en El Pirulejo, con una cronología más moderna (Paleolítico Superior), se relacionan con la manipulación de la galena, un mineral rico en plomo (Pb), ya fuera para rituales de enterramientos como para actividades metalúrgicas. Se espera que futuros estudios se enfoquen en analizar si este ambiente contaminado tuvo algo que ver con la extinción definitiva de los neandertales en el sur de la Península Ibérica.

El hadrosaurio que “pastaba” en la nieve de Alaska

El norte de Alaska (Estados Unidos) no ha sido siempre una zona polar con inviernos muy crudos. Hace 69 millones de años, presentaba un clima más templado, aunque era el terreno más septentrional del planeta. Y en aquella época vivían dinosaurios que sobrevivieron a largos periodos de oscuridad durante el invierno, bajas temperaturas y, posiblemente, a la nieve. Es el caso del Ugrunaaluk kuukpikensis, una nueva especie de hadrosaurio de más de siete metros de longitud.

Sus fósiles descansaban en una parte remota de Alaska, en la formación Prince Creek, un enclave donde se han encontrado más de 6.000 huesos de hadrosaurios en los últimos 25 años. Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Alaska Fairbanks y la Universidad Estatal de Florida han concluido que los restos no son de Edmontosaurus, como se pensaba (ya que es una especie habitual de Canadá y Estados Unidos). La mayoría de fósiles del yacimiento pertenecen a ejemplares jóvenes, de menos de tres metros de longitud, lo que hace pensar que una gran manada de estos animales murió a la vez en este lugar, según ha explicado Pat Druckenmiller, investigador del Museum of the North de la Universidad de Alaska.

Los resultados de la investigación sobre las características del Ugrunaaluk kuukpikensis (que significa “antiguo pastador de Colville River” en idioma inuit de Alaska) se detallan en “A new Arctic hadrosaurid from the Prince Creek Formation (lower Maastrichtian) of northern Alaska”, estudio publicado ayer en Acta Palaeontologica Polonica.

Los paleontólogos afirman que todavía quedan huesos que identificar y nuevas especies que descubrir en este área. De momento, no han encontrado evidencias de cocodrilos, tortugas o lagartos, algo lógico ya que estos animales dependen del sol para regular su temperatura corporal.

Aquí os dejamos un vídeo sobre el trabajo realizado para recuperar los dinosaurios que escondía la inhóspita Alaska:

Los dinosaurios de La Sierra de la Demanda, protagonistas de un cuento infantil

Rosi y Gonzalo son unos niños de Salas de los Infantes que tienen que resolver un misterio para evitar que se cumpla la amenaza de un ser temible. El yacimiento de Costalomo, repleto de huellas de dinosaurios, tiene la clave para que todo pueda salir bien. Esta es la historia de “El secreto de Dinosalas”, un nuevo cuento intantil editado por la Fundación para el estudio de los dinosaurios de Castilla y León.

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El escritor Antonio de Benito. Fundación Dinosaurios CyL

Su autor, Antonio de Benito, pretende animar a la lectura a niños de entre 7 y 10 años de edad gracias al tema atrayente de los dinosaurios, además de dar a conocer valores naturales e históricos de esta comarca burgalesa. El libro cuenta con las ilustraciones de Manuel Romero. Asimismo, contiene unas actividades al final de la narración que dan un valor educativo añadido a la obra.

El cuento, que tiene como protagonistas a los dinosaurios de la Sierra de la Demanda, tiene una tirada de dos mil ejemplares y se puede adquirir en el Museo de Dinosaurios salense.

Antonio de Benito actualmente ejerce como profesor de Primaria en el colegio Sagrado Corazón de Logroño y ha publicado más de cien títulos entre cuentos infantiles, teatro, novelas juveniles y libros de poemas. Por su parte, Manuel Romero es un pintor e ilustrador profesional riojano.

La Fundación para el estudio de los dinosaurios de Castilla y León tiene otro libro anterior dirigido a los más pequeños: “Quique y el pequeño Demandasaurio”, de Óscar Revilla Díez. Quique viaja con sus compañeros de campamento a conocer los yacimientos de la Sierra de la Demanda y se adentra en un viaje que no se esperaba…

Un verano de saurópodos, homínidos, delfines, invertebrados y antiguos virus

Llega el final del verano y desde PANGEA queremos hacer un repaso a los hallazgos de las últimas semanas en el campo de la paleontología.

-El último titanosaurio de Europa: Dos trabajos publicados por investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont describen diversos restos óseos hallados en el Berguedà (Barcelona) que incluyen un fragmento de vértebra que corresponde al fósil más moderno de titanosaurio en Europa. El animal vivió en la cuenca pirenaica entre 220.000 y 130.000 años antes de que los dinosaurios se extinguieran del planeta. El estudio de la fauna de esta zona apoya la hipótesis de que la desaparición de los dinosaurios fue un fenómeno repentino y no gradual.

-Atapuerca, “Lugar de Valor Universal Excepcional”: La Unesco ha concedido a los yacimientos de Atapuerca la catalogación de Lugar de Valor Universal Excepcional. Es el reconocimiento máximo que puede lograr un bien que ya estaba considerado Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000. Incluye a la propia fundación y a las infraestructuras que apoyan los yacimientos, incluido el Museo de la Evolución Humana.

-El primer dinosaurio de Colombia: Padillasaurus leivaensis es un saurópodo de diez toneladas que habitó hace 130 millones de años en las planicies costeras del norte de Sudamérica. Su hallazgo es importante porque se creía que los braquiosaurios se habían extinguido para aquel entonces en todas partes menos en Norteamérica.

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-Nuevo escarabajo atrapado en ámbar: Conservada en muy buen estado dentro de una pieza de ámbar báltico, investigadores españoles han descrito una hembra de Coptodera elektra, un tipo de escarabajo que es el primero hallado de su especie y el único de su género registrado en Europa. El fósil se remonta a unos 40 millones de antigüedad y revela que el insecto era un gran depredador diurno.

-Más cerca de conocer el color de los dinosaurios: Un equipo internacional de investigadores ha encontrado pruebas químicas directas de que los restos fosilizados de un dinosaurio con algunos rasgos propios de aves (Anchiornis) todavía contienen melanosomas (pequeños paquetes de melanina que se encuentran en plumas, piel y pelaje) y el pigmento que producían. Su estudio refuerza la idea de que recurriendo a métodos científicos avanzados es posible discernir la coloración de animales desaparecidos hace mucho tiempo.

-Antiguos métodos de reproducción: Un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge ha hallado el ejemplo más antiguo de reproducción en un organismo complejo a partir de fósiles encontrados en Canadá. Los rangeomorfos, que vivieron hace 565 millones de años, se reproducían mediante dos modos: podían desprenderse de pequeñas partículas orgánicas que eran arrastradas por la corriente de agua marina y les permitían colonizar nuevas zonas; y eran capaces de producir espolones, brotes laterales similares a los de algunas plantas, para extenderse por el lecho marino.

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-El mayor dinosaurio que habitó Australia: Los expertos han denominado al nuevo espécimen como Garra fulminante (Lightning Claw) ya que los restos de este carnívoro incluyen una garra de 25 centímetros. Vivió durante el periodo Cretácico hace 110 millones de años y alcanzó los siete metros de longitud.

-Nueva especie de homínido: Un equipo internacional de científicos ha descrito una nueva especie de homínido, llamada Homo naledi, cuya morfología se sitúa entre los géneros Australopithecus y Homo. Los científicos, que todavía desconocen cuándo vivió este homínido, hallaron los restos de al menos 15 individuos de esta especie en el yacimiento Dinaledi en Sudáfrica. Los individuos no sólo pertenecieron a la misma especie, sino que eran una misma población, algo no muy frecuente en paleoantropología. Se cree que los cuerpos fueron colocados deliberadamente allí por sus congéneres.

-Un lagarto de Brasil da nuevas pistas sobre la evolución de su grupo: una nueva especie de lagarto fósil, bautizada como Gueragama sulamericana,  es la primera del grupo conocido como acrodonta (cuyos dientes se fusionan en la parte superior de sus mandíbulas) hallada en América del Sur, lo que sugiere que los dos grupos de lagartos antiguos existentes del Viejo y Nuevo Mundo se distribuyeron por todo el planeta antes de la ruptura definitiva de Pangea. Gueragama habitó en los afloramientos rocosos de un desierto del Cretácico Tardío de Brasil hace aproximadamente 80 millones de años.

-Descubren fósiles de delfín de río en Panamá: El examen de fósiles de Panamá ha llevado a científicos del Smithsonian al descubrimiento de un nuevo género y especie de delfín de río que vivió hace unos seis millones de años. Se trata del Isthminia panamensis. El espécimen completo pudo haber medido más de tres metros. Hoy en día, sólo hay cuatro especies de delfines de río y estos fósiles pueden ayudar a entender la transición de habitar en agua salada a agua dulce.

-Un antiguo escorpión marino de dos metros de longitud: Una variedad desconocida de escorpión marino, que podría haber alcanzado los dos metros de longitud, fue encontrado por paleontólogos en Iowa (Estados Unidos) y ha recibido el nombre de Pentecopterus decorahensis. Hasta ahora, es el más antiguo hallado, ya que tiene cerca de 460 millones de años de edad, por lo que es diez millones de años más antiguo que el registro anterior del grupo de los euriptéridos. Este depredador tenía las extremidades traseras están cubiertas de pelos densos.

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-Resucitan un virus prehistórico: Un virus gigante hallado en perfecto estado de conservación en territorios helados de Siberia (Rusia) ha despertado de su letargo de 30.000 años tras ser introducido en una ameba por un grupo de científicos franceses. Mollivirus sibericum mató a la ameba en pocas horas. Posee más de 500 genes y tiene una cáscara oblonga de 0,6 micras de longitud. Ya son cuatro las familias de virus gigantes identificadas desde 2003 en los suelos permanentemente helados o permafrost. Ahora preocupa el calentamiento global, que podría dejar al descubierto nuevos virus de hace miles de años.

DOMINGOS CLÁSICOS: El mundo de los dinosaurios, 1992

Recordemos unos de los mejores documentales que se hicieron sobre el mundo de los dinosaurios antes de la era digital. Dirigido por Robin Bates y con las animaciones de Phil Tippet, el reportaje realizado en 1992 comienza con el descubrimiento de estos reptiles ante el mundo y recrea después cómo eran y cómo vivían hasta su desaparición. Los años no han restado interés a este gran trabajo documental, si bien sí debemos tener en cuenta que los hallazgos posteriores modifican ligeramente lo que sabíamos hace unas décadas.