Uno de los hallazgos más sorprendentes del año

Nuevo estudio arroja luz sobre la historia ecológica y geológica de las islas del Caribe gracias a un inesperado hallazgo.

Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón y de la Universidad de California en Berkeley han hallado la primera salamandra fosilizada en ámbar que se conoce.

Hace 20 millones de años, en lo que hoy es la República Dominicana, existió una especie hoy extinta llamada Palaeoplethodon hispaniolae que forma parte de una familia que sigue siendo muy común en América del Norte. Una cría de aquella especie de salamandra fue mordida por un depredador desconocido y cayó en un depósito de resina pegajosa que con el tiempo quedó fosilizado convirtiéndose en ámbar.

The Journal of Palaeodiversity ha publicado el hallazgo. Según informa George Poinar Jr., profesor emérito de la universidad de OSU “Hay muy pocos fósiles de salamandras de cualquier tipo, y nadie ha encontrado jamás una salamandra preservada en ámbar. Encontrarla en ámbar dominicano fue especialmente inesperado, porque hoy en día no hay salamandras en esa región”.

Se cumplen 20 años del descubrimiento del rex mejor conservado

Este mes se cumplen 25 años del descubrimiento de Sue, el Tyrannosaurus rex mejor conservado del mundo. Se trata del rex más grande y más completo que existe hasta la fecha, y fue descubierto por casualidad en agosto del año 1990.

La buscadora de fósiles Sue Hendrickson se encontraba eN aquél entonces excavando en Dakota. Mientras esperaba a que reparasen un problema de neumáticos en su vehículo para marcharse, se alejó de la zona  por una pendiente cercana y allí fue donde hizo el descubrimiento que ella misma tilda como el “más importante de su vida”. Cuando reconoció huesos del muslo de un gran saurio carnívoro, supo ver que estaba ante uno de los grandes momentos de la historia paleontológica.

rex sue hendrickson

Al regresar el equipo inmediatamente comenzaron a excavar durante dos semanas y apareció ante sus ojos un rex que conservaba el 90% de sus huesos fosilizados. Fue apodado “Sue” en honor a la paleontóloga.

Hubo entonces ciertos problemas en torno a la propiedad de aquél hallazgo, que llevó al ranchero de la zona y al gobierno hasta los tribunales en una disputa que duró casi siete años. Finalmente, el ranchero fue proclamado dueño legal de los restos que estaban bajo su propiedad, y decidió venderlos en subasta pública en octubre de 1997. El Museo Field de Historia Natural en Chicago, Illinois adquirió el ejemplar por 8,4 millones de dólares, la suma más grande jamás pagada por un fósil de dinosaurio.

Durante dos años el fósil estuvo reparándose y limpiándose y por fin pudo exponerse el 17 de mayo del año 2000. El extraordinario rex mide 12,8 metros de largo.

La primera flor del planeta acaba de ser descubierta en Lleida

Encontrar la primera flor del planeta es casi un mito, similar al hallazgo del primer ser vivo o del primer eslabón perdido en la cadena humana. Hace unos meses publicamos el hallazgo en China de la que parecía ser la flor más antigua de la Tierra, y parece haber cierto consenso a tenor de los últimos hallazgos, en situar el surgimiento de las flores en torno la Jurásico Medio.

El nuevo hallazgo tiene entre 125 y 130 millones de años de antigüedad, algo menos que otros anteriores, sin embargo, el angiosperma ha sido asociado a la flor y no encontrado aislado, estando recreacion-montsechiaclaro que la muestra no está contaminada ni procede de una protoangiosperma.

Las flor de Lleida es una planta de agua dulce denominada Montsechia vidalii, que habitaba en las tierras bajas de abundantes lagos en la sierra del Montsec y la serranía de Cuenca. Esta planta no tenía partes de flor a la vista, no poseía pétalos ni estambres, y vivía bajo el agua. Contenía una única semilla, algo común en las angiospermas, pero brotaba al revés de lo normal, como puede verse en la recreación de Óscar Sanisidro.

El hallazgo en verdad, se produjo hace 100 años en la Sierra del Montsec, en los Pirineos, y en los depósitos de piedra caliza del centro de España, en la Cordillera Ibérica. Pero los restos almacenados han sido reestudiados ahora por un equipo de paleobotánicos de la Universidad de Indiana liderado por David Dilcher y otros profesionales franceses y españoles,  que se han enfrentado a más de 1.000 restos fósiles recogidos en esa época, con ayuda de estereoscopios, microscopios ópticos y microscopios electrónicos de barrido. El descubrimiento ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, planteando muchas cuestiones sobre cómo surgieron las primeras flores en la Tierra y cómo impactaron en la expansión y evolución del resto de flora y fauna por el planeta.

La descendiente más probable de esta planta sería la Ceratophyllum, habitual en los acuarios de las casas. La conexión entre ambas continuará investigándose.

Confirman que el ser humano sucumbirá en la sexta extinción masiva

Un nuevo estudio de la Universidad de Leeds publicado en Nature Communication  confirma que hemos entrado en la sexta extinción masiva del planeta (podría ser la séptima), y que el ser humano no podrá sobrevivir a ella. Este estudio se suma a los recientes trabajos sobre defaunación actual.

La explotación general del medio ambiente es una fuerza motriz de la extinción actual y las condiciones creadas por la actividad humana han destruido el hábitat de muchas especies.

La tasa de aumento  de desaparición de especies ha aumentado 100 veces respecto de lo que se considera la normalidad, en la que la desaparición se produce a un ritmo lento que varia relativamente muy poco. Esto supone que se ha alcanzado el mismo nivel de desaparición de formas de vida que en las cinco extinciones anteriores.

Cada extinción masiva puede diezmar entre un 50% a un 95% de las formas de vida, y, aunque los humanos podemos contar con más recursos y somos más resistentes que las criaturas que antes habitaron el planeta, todavía somos muy dependientes de la naturaleza para la obtención de alimentos, agua y energía. La falta de recursos naturales produciría en nosotros la misma vulnerabilidad que en especies no dominantes, provocada por un entorno estéril en el que no es posible la supervivencia.

Esperemos que los gobiernos tengan en cuenta los nuevos estudios y tomen las medidas necesarias para ralentizar esta preocupante realidad.

El Hadrosaurio era la presa favorita en Coahuila, México

La región sureste de Coahuila ha comenzado a mostrar los tesoros paleontológicos que tenía escondidos. Ha sido el equipo de paleontólogos del Museo de Desierto que trabajaba en General Cepeda, en el rico yacimiento paleontológico de las Águilas, quien ha hallado unos extraordinarios fósiles de dinosaurio. Los fósiles reconstruyen una historia de violencia producida durante el período Cretácico, al final de la era de los dinosaurios.

Los restos muestran a un hadrosaurido con marcas de mordida hechas por los dientes frontales y laterales de un dinosaurio carnívoro. “Evidencia como ésta la tenemos en tres piezas.” Señala Héctor Rivera Silva, paleontólogo del Museo del Desierto. “La más grande es un vértebra con marcas de mordida muy claras, una muy redonda y conforme va avanzando se va haciendo mucho más alargada”.

Queda por determinar si la especie del atacante es ya conocida o nueva. Todo apunta a que las marcas fueron hechas por un tyrannosaurido, pero se sabe que en Coahuila habitaron cuatro especies distintas y para precisar con exactitud habrá que explorar de nuevo el lugar en busca de más restos.

Esta no es la primera vez que en la región se encuentran restos de ataques contra hadrosaurios. En 2007 en Ocampo se encontraron mordidas de cocodrilo, y años después otro hadrosaurio fue mordido por un carnívoro aún sin identificar. Parece que los dinosaurios de pico de pato, muy habituales en la zona, fueron presa favorita de los depredadores mesozoicos.

Una nueva morsa de Japón muestra la diversificación de su familia en el Mioceno

La morsa es el único miembro vivo de la familia Odobenidae, aunque este grupo era mucho más diverso en el pasado. Se conocen, al menos, 20 especies fósiles de morsa y ahora se suma a la lista otro género y especie más: Archaeodobenus akamatsui. Esta criatura habitó las tierras que hoy componen la isla de Hokkaido, al norte de Japón, a finales del Mioceno Tardío (10-9,5 millones de años).

En el estudio “A New Late Miocene Odobenid (Mammalia: Carnivora) from Hokkaido, Japan Suggests Rapid Diversification of Basal Miocene Odobenids”, publicado ayer en PLOS ONE, los investigadores Yoshihiro Tanaka y Naoki Kohno analizan los restos encontrados de Archaeodobenus akamatsui (parte del cráneo, mandíbulas, algunas vértebras y algunos huesos de los apéndices). Aunque el esqueleto parcial hallado comparte características con otra morsa fósil descubierta en 2006 en el mismo área, Pseudotaria muramotoi, la nueva especie presenta rasgos distintos y mantiene otros de odobénidos arcaicos.

Los investigadores estiman que este animal midió tres metros de longitud y pesó entre 390 y 473 kilos. No tenía los característicos colmillos largos de las morsas actuales. Los suyos sólo medían 86,3 milímetros.

Archaeodobenus akamatsui y Pseudotaria muramotoi compartieron época y lugar. La alteración del nivel del mar podría explicar cómo se diversificaron ambas especies, según los autores. Hace unos 12,5-10,5 millones de años, cayó el nivel del mar en el Pacífico Norte occidental , lo que provocó un cambio en el entorno y la consiguiente diferenciación de las especies. Además, este hecho apunta a que las morsas se diversificaron unos cinco millones de años antes de lo que se pensaba.

Descubren una caverna construida por un perezoso gigante hace 10.000 años

En el Estado amazónico de Rondònia, muy cerca de la frontera con Bolivia, investigadores del CPRM-Servicio Geológico de Brasil han descubierto de una gran caverna de factura prehistórica. La caverna está formada por varios túneles que parecen haber sido construidos por un perezoso gigante que habitó la zona durante el Pleistoceno, hace más de 10.000 años.

El geólogo Amilcar Adany, ha explicado que en la época en que se construyó la cueva, el paisaje era una sabana de clima seco habitada por animales como los mastodontes, perezoss y cocodrilos gigantes.

A pesar de la dificultad en identificar este tipo de “paleotecas” o excavaciones llevadas a cabo por mamíferos extintos, los científicos han podido encontrar marcas de garra en los túneles, que podrían pertenecer a este animal que podían llegar a medir seis metros y pesar una tonelada y media.

Éstas han sido las primeras conclusiones a las que ha llegado el equipo, que ahora realizará estudios complementarios y espera constatar la dimensión total de la caverna, que se estima en unos 200 metros y encontrar fósiles que refuercen la teoría del perezoso como constructor de la paleoteca.

Las olas de calor vencieron a los mamuts

Aunque los humanos los cazábamos, fue una serie de episodios cortos y rápidos de altas temperaturas lo que acabó con los mamuts, criaturas tan bien adaptadas al frío que hasta tenían una especie de ‘anticongelante’ en su sangre. Este calentamiento ocurrió al final de la última edad de hielo o Pleistoceno (hace 60.000-12.000 años) y coincide con un periodo de extinciones de numerosas especies, según ha informado la Universidad de Adelaida (Australia).

Los investigadores del nuevo estudio no encuentran evidencias de que se produjeran extinciones durante las épocas de frío extremo. Por el contrario, el calentamiento cambió el patrón de lluvias y afectó a la vegetación. Hace diez años se detectó que hubo una rápida desaparición de grandes animales al final de la última glaciación, según mostraba el ADN hallado en los antiguos huesos. Los científicos pensaban que las intensas olas de frío (que provocaron escasez de hierba) fueron las causantes de este hecho, pero esta conclusión ha dado un vuelco con el hallazgo de más ADN y la mejora de la datación por carbono y de los registros de temperaturas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Adelaida y Nueva Gales del Sur desarrollan este fenómeno en el último número de Science. No obstante, dejan claro que el incremento de la población humana fue la puntilla, el golpe de gracia que terminó con los mamuts y otros grandes mamíferos como el megaterio o el rinoceronte lanudo.