La paleoecología revela cómo era la vida en el Cretácico Superior de Cuenca

Hace unos 70 millones de años, los cocodrilos que habitaban en lo que hoy es el yacimiento de Lo Hueco (Cuenca) comían presas de agua salada, pero bebían agua dulce. Por su parte, las tortugas se alimentaban de vegetación e invertebrados acuáticos y terrestres. Mientras, los grandes saurópodos sobrevivían gracias a la abundancia de árboles, arbustos, hierbas y plantas con flores en la zona.

Son algunas de las conclusiones del estudio “Seasonality and paleoecology of the Late Cretaceous multi-taxa vertebrate assemblage of “Lo Hueco” (central eastern Spain)”, dirigido por la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Geociencias y que fue publicado hace unos días en la revista PLOS ONE.

Mediante análisis geoquímicos, de isótopos estables de carbono y oxígeno en dientes y huesos fósiles de dinosaurios, cocodrilos, peces y tortugas del yacimiento, los científicos han determinado las condiciones climáticas y ecológicas de este ecosistema del Cretácico Superior. “La investigación ha permitido, por primera vez, comparar los valores isotópicos del carbono en dinosaurios carnívoros y herbívoros”, explica la autora principal del estudio, Laura Domingo, (investigadora de Paleontología de la UCM y del Instituto de Geociencias CSIC-UCM), según recoge la Agencia de Noticias para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología (DiCYT).

En aquel período Europa era un gran archipiélago, formado por numerosas islas. La península se hallaba en una posición más cercana al Ecuador y Lo Hueco se encontraba en la latitud 31ºN, al sur del 40ºN actual. Era una zona de canales arenosos, bañada por aguas dulces y saladas, que se situaba muy cerca de la costa en esos momentos.

El análisis de los isótopos estables de oxígeno en muestras óseas de los animales del yacimiento revela que la variabilidad térmica estacional (la diferencia entre la temperatura de los meses más cálidos y la temperatura media anual) era similar a la actual. El equipo de investigadores llegó a esta conclusión tras cotejar los datos con los registrados actualmente en estaciones meteorológicas costeras situadas en una latitud similar a la del yacimiento de Cuenca en el Cretácico. Hay que recordar que las temperaturas permanecían más constantes en épocas previas y más cálidas del Cretácico.

Hallan en China la que podría ser la flor más antigua del mundo

La historia de las angiospermas (o plantas con flores) podría ser más antigua de lo que se creía. Así se desprende del hallazgo de una flor en China: Euanthus panii, de 162 millones de años (Jurásico Tardío). El fósil podría representar a la flor más antigua del mundo.

Los investigadores chinos Zhong-Jian Liu y Xin Wang describen los resultados de su estudio, titulado A perfect flower from the Jurassic of China, en Historical Biology: An International Journal of Paleobiology (que puede consultarse al completo de forma gratuita).

Hasta ahora, había consenso en aceptar a la Callianthus dilae, también hallada en China, como la flor más antigua. Pero este espécimen data del Cretácico, aproximadamente de hace 125 millones de años. Aunque se conocen algunas flores procedentes del Jurásico, no tienen los elementos identificativos de las angiospermas, como sí ocurre en Euanthus panii. 

Euanthus es la primera flor típica, con sus pétalos, ovario cerrado, tetrasporangio y demás características. Por lo tanto, cabría esperarse un replanteamiento de la historia evolutiva de las angiospermas, cuyo modelo triunfó sobre las gimnospermas.

Una nueva salamandra gigante de Portugal, gran depredador del Triásico

Una nueva especie de anfibio descubierta en Portugal fue uno de los mayores depredadores de la Tierra hace 200 millones de años, según un nuevo estudio a cargo de investigadores de las universidades de Edimburgo, Birmingham y Lisboa, entre otras instituciones. El Metoposaurus algarvensis se parecía a una salamandra gigante y pudo haberse comido a los dinosaurios del Triásico que se acercaban demasiado al agua de un lago o río, aunque los peces fueron su alimento primordial.

Bajo el título “A new species of Metoposaurus from the Late Triassic of Portugal and comments on the systematics and biogeography of metoposaurid temnospondyls”, publicado en Journal of Vertebrate Paleontology, el equipo de paleontólogos describe a estas criaturas, de unos dos metros de longitud, que se asemejaban a los cocodrilos actuales. Los anfibios primitivos, como Metoposaurus, fueron parientes lejanos de las salamandras actuales.

Cráneos de Metiposaurus. Octávio Mateus

Cráneos de Metiposaurus. Octávio Mateus

El descubrimiento, realizado en un municipio del Algarve, muestra que la distribución geográfica de este grupo de animales fue mayor de lo que se pensaba. Hasta el momento, se habían registrado restos fósiles en África, Europa, India y América del Norte, pero las diferencias en la estructura del cráneo y la mandíbula de los fósiles encontrados en Portugal revelan que pertenecen a una nueva especie: el Metoposaurus algarvensis.

Estas criaturas, con cientos de dientes afilados en su cabeza plana, fueron descubiertas en una porción del terreno de apenas cuatro metros cuadrados repleta de huesos. Los investigadores seguirán estudiando este antiguo lago, donde decenas de animales pudieron haber perecido cuando se secó.

Novedades en las instalaciones paleontológicas españolas

Con la primavera llegan las flores… y nuevos fósiles que ver por toda España, ya que se han inaugurado nuevas exposiciones relacionadas con la Paleontología.

En el espacio “Dinosfera” de Coll de Nargó (Lleida), hace unos días se abrió una nueva museización. En este espacio se muestra cómo vivían los dinosaurios, cómo se reproducían (haciendo hincapié en los nidos y huevos), las causas de su extinción, el trabajo de los paleontólogos… Además, se incluye una reproducción a tamaño real de un Titanosaurus haciendo su nido y un recorrido audiovisual que da a conocer cuáles son los yacimientos y fósiles de Coll de Nargó. Hay que recordar que, recientemente, un acto vandálico destruyó un importante yacimiento de huevos de dinosaurio a las afueras de Coll de Nargó.

También “Territorio Dinópolis” de Teruel arranca su decimoquinta temporada con varias novedades, como su nueva sede, Valcaria (en Ariño), que cuenta con diez áreas que dan a conocer los fósiles extraídos de la mina de carbón, además de la vegetación y la fauna de hace 111 millones de años a través de reconstrucciones del ambiente cretácico a distintas escalas. Asimismo, el parque paleontológico exhibe por primera vez el primer esqueleto original de un dinosaurio montado en España, correspondiente a Proa valdearinnoensis, un iguanadontio con un singular pico. El esqueleto está compuesto por 135 huesos (más del 90% de un mismo individuo) y tiene una longitud de 7 metros.

Espacio paleobotánico de Igea. Paleoymás

Espacio paleobotánico de Igea. Paleoymás

Mientras, en La Rioja, se ha creado el espacio “Mirando al cielo”, lugar donde está el tronco fósil de Igea (Dadoxylon riojense, de 14 metros de largo). Se ha mejorado la estructura de protección y se han instalado elementos que ayudan a su interpretación, como un planisferio y un conjunto escultórico. La idea es recrear cómo eran los bosques cretácicos hace 120 millones de años a la par que se potencia este enclave (enmarcado en la Reserva de la Biosfera de La Rioja), reconocido como Primer Destino Turístico Starlight por la UNESCO por ser ideal para observar el firmamento.

Por último, hoy se inaugura la primera fase de “Tierra de Dinosaurios”, que viene siendo el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha ubicado en Cuenca. La segunda fase estará lista en otoño y las dos restantes, en 2016. En sus instalaciones se van a exponer paulatinamente varios centenares de piezas originales y reproducciones, extraídas de los dos yacimientos conquenses más importantes, Las Hoyas y Lo Hueco, y de otras provincias de la región. Está previsto, además, que en este museo descansen los 200 fósiles que actualmente están en una exposición en Japón. Entre los principales reclamos de “Tierra de Dinosaurios”, estarán los restos de Concavenator corcovatus, el dinosaurio cazador jorobado de Cuenca apodado “Pepito”.

Domingo de documentales: Depredadores prehistóricos (1)

Este domingo nuestra propuesta se centra en una serie de documentales realizados por National Geographic y titulados “Depredadores prehistóricos”.

El primer documental, “Mandíbulas Mortales”, nos traslada a las llanuras norteamericanas durante el Oligoceno. Recorre de una forma amena la transformación del paisaje y se centra en el Hyaenodon “diente de hiena”. El segundo documental “Lobos Gigantes”, nos traslada a la edad de Hielo, mostrándonos al mayor depredador de entonces, el lobo gigante. Al final de la edad del Hielo, el tercer documental muestra al “Oso Cara Corta”, quien tomó el relevo como mayor depredador, siendo además, el mayor carnívoro desde los tiempos de los dinosaurios. El último documental “tiburón monstruoso” nos sumerge bajo el mar, donde el temido Megalodon acechaba incluso a las ballenas prehistóricas antes de desaparecer hace unos dos millones de años.

 

 

 

Jornadas ALTERA 2015 – Curso de Paleoilustración

Tal y como han informado los medios de comunicación esta semana, entre los días 27 de marzo a 1 de abril de 2015 tendrán lugar las Jornadas ALTERA, una propuesta de la Escuela de Arte nº1 de Cantabria apoyada por la Fundación Santander Creativa que pretende complementar la formación de los alumnos y crear puentes y redes entre la Escuela de Arte y los profesionales del sector a través de la organización de diversas actividades que pongan en contacto estos ámbitos.

Este año se han estructurado todas las propuestas en torno a la celebración del primer centenario de la publicación de La metamorfosis de Kafka. Las Jornadas se desarrollarán e Entre los participantes en las Jornadas destacan Assaad Awad, Xavier Monclús, Famila Plómez, Alba Fernández, Gema Sánchez, Fernando Gutiérrez o Sara Huete.

PALEOILUSTRACIÓN

Para todos los amantes de la Paleoilustración, se ha abierto el plazo para inscribirse en el curso que impartirá la propia directora de Pangea y que tendrá lugar los días 30 y 31 de marzo, con plazas limitadas. En el curso se enseñará a recrear el mundo extinguido a través de dos propuestas que incluirán el desarrollo de animales y entorno extinguido con técnicas y trucos para resolver exitosamente la escena. La directora de Pangea colabora también en las jornadas con una conferencia sobre el oficicio del ilustrador científico que será de libre acceso hasta completar aforo.

Desde Pangea os animamos a participar.

Enlace a la noticia en Diario Montañés

Enlace a la Escuela de Arte nº 1 con PDF del programa completo e información de la inscripión.

 

El estudio de colágeno revela la evolución de los ungulados de Sudamérica

Una nueva investigación, publicada en Nature, destaca el potencial de la proteómica (estudio de la función y estructura de las proteínas) para mejorar enormemente nuestra comprensión de la historia de la vida en la Tierra. Así, a través del análisis de proteínas antiguas, el artículo revela la historia evolutiva de los ungulados nativos de Sudamérica o Meridiungulata.

A pesar de su reciente extinción, hace unos 12.000 años, sabemos muy poco acerca de la evolución de este grupo de mamíferos. En “Ancient proteins resolve the evolutionary history of Darwin’s South American ungulates”, el amplio grupo de expertos internacionales se ha centrado en el estudio de colágeno (una proteína del tejido conjuntivo) de Macrauchenia (una especie de tapir con cuello largo) y Toxodon (con cuerpo de rinoceronte y cabeza de hipopótamo).

Toxodon_platensis

Ilustración de Toxodon. Peter Schouten

El colágeno es una proteína muy duradera que, a veces, se puede recuperar mucho después de que el ADN se haya degradado. En zonas con climas cálidos, las moléculas de ADN se degradan más rápidamente, por lo que no tuvieron éxito las investigaciones previas de estas criaturas.

Charles Darwin decía que los ungulados de América del Sur estaban entre los animales más extraños jamas descubiertos. Su origen siempre ha sido tema de debate entre los científicos. Este nuevo estudio determina que Macrauchenia y Toxodon descienden de los Condylarthra (que dieron lugar a las distintas ramas de ungulados) y no de los Afrotheria como se había sugerido, un grupo de animales de origen africano que incluye a los elefantes y los cerdos hormigueros.

Para el estudio, los investigadores elaboraron un árbol genealógico del colágeno extrayendo secuencias de tapires, hipopótamos, caballos y demás grupos relacionados. Después, compararon este árbol con proteínas de colágeno secuenciadas de dos especímenes de Toxodon y dos Macrauchenia (procedentes de dos museos argentinos).

Por lo tanto, a veces no basta con observar los huesos fósiles ni extraer ADN para determinar los ancestros de la fauna actual y la extinta, sino que hay que indagar más allá, buscando entre los aminoácidos de las proteínas, como ha sido el caso en esta ocasión.

Un fósil de ballena de 17 millones de años arroja luz sobre la elevación de África oriental

Cada registro fósil cuenta, nos da pistas para recomponer el rompecabezas de la evolución en la Tierra. Ahora, un fósil de ballena encontrado en Kenia permite acotar el inicio de la elevación tectónica de África oriental.

Los científicos llevan décadas dándole vueltas al asunto, ya que el clima se volvió más seco a medida que esa parte del continente se levantaba, lo que contribuyó (durante millones de años) a que los bosques dieran paso a praderas donde los primates comenzaron a caminar erguidos. Y eso es un paso clave en la evolución humana, tal y como explica el paleontólogo Louis L. Jacobs,  de la Universidad Southern Methodist (EE.UU.).

En el estudio “A 17-My-old whale constrains onset of uplift and climate change in east Africa”, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, los investigadores analizan el fósil, que fue descubierto 740 kilómetros tierra adentro de la costa actual del océano Índico y a 620 metros de altura, en una región desértica de Kenia. La muestra pertenece a la especie Turkana ziphiid, que habitaba en mar abierto hace 17 millones de años. La mayoría de fósiles de ballenas se encuentran en rocas marinas, pero este ejemplar se halló en sedimentos fluviales.

Según un comunicado de la Universidad Southern Methodist, la ballena nadó lejos de la costa, quizás desorientada, hasta un río con un gradiente bajo que oscilaba entre 24 y 37 metros, a lo largo de más de 600 a 900 kilómetros. En aquellos momentos, el este de África estaba al nivel del mar y estaba repleto de selvas y bosques.

Como curiosidad, el fósil fue hallado en 1964 y durante 30 años estuvo perdido en almacenes. El paleontólogo Louis L. Jacobs lo encontró en la Universidad de Harvard y lo devolvió al National Museums of Kenya.

Nothofagus, la primera flora fósil de origen antártico hallada en Sudamérica

 

Una expedición paleontológica en el sur de Chile ha dado como resultado el hallazgo, por primera vez, de flora de origen antártico en Sudamérica, concretamente de fósiles del género Nothofagus (o hayas del sur). Así, aumenta la posibilidad de que el descenso en el nivel del mar provocase la aparición de un puente terrestre entre Antártica y la Patagonia a fines de la Era de los Dinosaurios, que habría permitido el libre paso de fauna y flora hacia esta región continental.

El Instituto Antártico Chileno (INACH) ha dado a conocer los resultados de esta expedición en sector de Cerro Guido-Las China, donde han trabajado 25 personas de diversos organismos (como Universidad de Chile, de Heidelberg en Alemania, de UNISINOS en Brasil) entre el 16 de febrero y el 3 de marzo. La acción forma parte del proyecto “Paleogeographic patterns v/s climate change in South America and the Antarctic Peninsula during the latest Cretaceous: a possible explanation for the origin of the Austral biota?”.

Según los investigadores, el hallazgo de Nothofagus (actualmente existentes en Oceanía y Sudamérica) desplaza el origen de los bosques templados del sur de Sudamérica y de los ambientes subantárticos unos 20 millones de años atrás de lo que se creía, es decir, hacia fines del Cretácico (hace 66 millones de años).

Quedan muchos niveles y elementos que estudiar en la región, donde la diversidad de flora fósil encontrada, principalmente representada en impresiones de hojas, se ha duplicado este año. También se ha constatado que la diversidad de vertebrados fósiles es mayor a la estimada originalmente.

Semana de descubrimientos: una “gamba extraña”, una antiquísima esponja y una tortuga de Teruel

Esta semana se han dado a conocer varios descubrimientos que incrementan nuestro conocimiento sobre las criaturas del pasado, desde el que podría ser el fósil más antiguo de un animal multicelular hasta una nueva tortuga turolense del Cretácico.

Comenzamos el pequeño repaso con Aegirocassis benmoulae, un antepasado marino de los artrópodos de dos metros de longitud que vivió en Marruecos hace 480 millones de años. Se alimentaba filtrando agua para encontrar su comida, siendo ésta una forma extraña de conseguir alimento para un animal tan grande. Así se puede leer en el estudio “Anomalocaridid trunk limb homology revealed by a giant filter-feeder with paired flaps” publicado en Nature.

Nos vamos ahora hasta China, donde un grupo de científicos del Nanjing Institute of Geology and Paleontology han analizado una esponja de, al menos, 600 millones de años. Este pequeño fósil de Eocyathispongia qiania, de apenas un milímetro de longitud, revela que las esponjas habitaron 60 millones de años antes del Cámbrico. Todavía se necesitan nuevas investigaciones, pero podría ser el fósil más antiguo de un animal multicelular, como puede leerse en el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of the Sciences bajo el título “Sponge grade body fossil with cellular resolution dating 60 Myr before the Cambrian”.

Toremys cassiopeia. Fundación Teruel-Dinópolis

Toremys cassiopeia. Fundación Teruel-Dinópolis

Y terminamos con Teruel, concretamente en Ariño, donde paleontólogos del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED y de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han estudiado los fósiles de una nueva especie de tortuga de agua dulce: Toremys cassiopeia. Se trata de la tortuga Pleurosternidae (un clado de tortuga de agua dulce de Europa) más moderna del registro mundial, dado que procede de sedimentos del Albiense que son casi treinta millones de años más modernos que los que contenían cualquier tortuga pleurostérnida conocida hasta el momento. Así se desprende de “A new European Albian turtle that extends the known stratigraphic range of the Pleurosternidae (Paracryptodira)”, estudio publicado en Cretaceous Research.