El exitoso pasado del lince ibérico por el suroeste europeo

En la actualidad, el lince ibérico es el felino más amenazado del mundo. Durante los últimos 200 años ha visto reducido drásticamente su hábitat natural, relegándolo a pequeñas poblaciones en el sur de España. Sin embargo, en el pasado, la especie estaba ampliamente distribuida a lo largo de Península Ibérica y parece que también se extendía por el suroeste europeo. Esto es lo que ha concluido un equipo internacional dirigido por Cristina Valdiosera de La Trobe University en Australia y encabezado por Ricardo Rodríguez Varela del centro UCM-ISCIII de Madrid que dirige Juan Luis Arsuaga.

LINCEMediante el análisis del ADN mitocondrial de fósiles de lince atribuidos a la especie ibérica y comparándolos con los atribuidos al lince euroasiático y a una especie extinta italiana comúnmente denominada lince de las cavernas, el equipo revela que el lince ibérico habitó durante el Pleistoceno y el Holoceno en el el sur de Francia y el norte de Italia, y que, de hecho, restos fósiles de lince de las cavernas italiano pertenecían en realidad a un lince ibérico de mayor tamaño que el actual. La coexistencia de ambas especies de lince europeas durante el Último Máximo Glaciar en el norte de Italia también ha sido probada en el estudio que ha sido publicado en la revista internacional Quaternary Science Reviews.

La competencia con el lince euroasiático (de mayor tamaño) y la especialización en el conejo pudieron ser los factores que propiciaron que el lince ibérico sólo sobreviviera en la Península Ibérica. La caza por parte del ser humano y la reducción del hábitat han hecho que en los últimos años su población haya descendido un 90%. Hoy, poco más de 100 ejemplares mantienen un grupo al borde de la extinción.

Siete especies de cocodrilos coexistieron en un mismo enclave de la Amazonia peruana durante el Mioceno

Hace 13 millones de años, durante el Mioceno Medio, siete especies de cocodrilos habitaban en las aguas pantanosas de lo que ahora es el noreste del Perú. Se trata del hallazgo del mayor número de especies de cocodrilos coexistentes en un mismo lugar en cualquier momento de la historia de la Tierra. Esta enorme biodiversidad pudo deberse a la abundancia de ciertos recursos, como almejas y caracoles, que actualmente sólo forman una pequeña parte de la dieta de los cocodrilos, según ha dado a conocer el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú).

Más de una década de trabajos han resultado en la publicación de la investigación “A Miocene hyperdiverse crocodylian community reveals peculiar trophic dynamics in proto-Amazonian mega-wetlands” en la revista científica Proceedings of the Royal Society B. El estudio contribuye a llenar parte del vacío en la comprensión histórica de la riqueza de la biodiversidad de la Amazonia. El trabajo del grupo de investigadores de Estados Unidos, Francia, Perú y Holanda sugiere que las poblaciones de moluscos disminuyeron con la creación del sistema fluvial del Amazonas y se extinguieron varias especies de cocodrilo.

Reconstrucción de Gnatusuchus.  Aldo Benites-Palomino

Reconstrucción de Gnatusuchus por Kevin Montalbán. Fotografía de Aldo Benites-Palomino

Kevin Montalbán

Las siete especies de cocodrilos en cuestión, tres de ellas nuevas para la ciencia, fueron encontradas en un área de tan solo 20 metros cuadrados, según informa la Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología. Las nuevas especies son Gnatusuchus pebasensis, Kuttanacaiman iquitosensis y Caiman wannlangstoni. Gnatusuchus presenta una forma craneal atípica: hocico extremadamente corto y ancho, mandíbula en forma de pala y dientes globulares en la parte posterior. Posiblemente, esta criatura (que recibe su nombre de ‘ñato’, palabra quechua sinónima de ‘chato’) enterraba su cabeza en el fango para alcanzar los moluscos.

En la actualidad, seis especies de caimanes viven en toda la Amazonia y sólo tres de ellos raramente habitan las mismas lagunas o ríos.

Antes de que el río Amazonas se formara hace 10’5 millones de años, la proto-Amazonía occidental albergaba un complejo ecosistema de humedales que incluía pantanos, lagos, bahías y ríos que conducían sus aguas hacía el norte hasta desembocar en el Mar Caribe. La cuenca moderna del río Amazonas contiene la biota más rica del mundo, pero los orígenes de esta extraordinaria diversidad aún no se han esclarecido.

La biodiversidad también se generó en zonas templadas, según apoya estudio evolutivo de las plantas Hypericum

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del Real Jardín Botánico (ambos del CSIC) han reconstruido las relaciones de parentesco (filogenia) del género de plantas Hypericum, uno de los más diversificados del planeta. Asimismo, han descrito su historia evolutiva durante los últimos 65 millones de años. Los datos obtenidos ponen en duda la teoría evolutiva que afirma que la biodiversidad mundial es una derivación de las especies tropicales.

Los resultados pueden leerse en “Integrating Fossils, Phylogenies, and Niche Models into Biogeography to Reveal Ancient Evolutionary History: The Case of Hypericum (Hypericaceae)”, en estudio publicado en Systematic Biology.

La investigación apoya las hipótesis evolutivas que afirman que hubo grupos de seres vivos que se diversificaron en zonas templadas alejadas de las condiciones tropicales, frente a la idea de que toda la biodiversidad del planeta se generó en áreas cálidas como los trópicos para luego expandirse hacia las zonas frías.

Los datos obtenidos apuntan a que la distribución de Hypericum en las regiones templadas del hemisferio norte habría permanecido relativamente estable a lo largo de las oscilaciones climáticas ocurridas durante el Cenozoico (últimos 65 millones de años) y que la región tropical habría actuado como una barrera climática impidiendo su dispersión hacia zonas australes.

Hypericum revolutum (Uganda). Andrea Meseguer

Hypericum revolutum (Uganda). Andrea Meseguer

Según ha dado a conocer el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en la elaboración de esta filogenia los investigadores han incorporado, además de los datos de los registros fósiles del género, las características ambientales en las que vivían sus ancestros y la conectividad geográfica de las masas continentales. “Hemos hecho una aproximación multidisciplinar combinando datos de disciplinas como la paleontología, la ecología, la paleoclimatología o la filogenia, lo que nos ha permitido elaborar una reconstrucción más precisa de la historia evolutiva de este género de plantas”, ha explicado Jorge M. Lobo, investigador del MNCN que firma el estudio.

Algunas de las 500 especies del género Hypericum se conocen como hierbas de San Juan. Dentro de estas especies hay desde plantas herbáceas de entre cinco y diez centímetros hasta arbustos y árboles que llegan a alcanzar los 12 metros. Sus hojas son opuestas y las flores varían, generalmente, de un amarillo pálido a un amarillo intenso.

Hallan en Kenia un ancestro de los hipopótamos de hace 30 millones de años

Los hipopótamos están unidos a la historia de África desde el Paléogeno. Ahora, desde Kenia nos llega un nuevo fósil de Anthracotherium (género de ungulados extintos) que ha sido identificado como el ancestro de los hipopótamos: Epirigenys lokonensi.

Según revela Nature Communications, hipopótamos y cetáceos (como ballenas o delfines) forman un grupo aparte (Cetancodontamorpha) con un antepasado común que se cree que perteneció a la familia Anthracotheriidae. Numerosos especímenes documentan la evolución de los cetáceos, pero existen pocos registros fósiles que evidencien la relación entre los hipopótamos y sus ancestros. Este hecho es lo que han intentado aclarar Fabrice Lihoreau, investigador de la Universidad de Montpellier (Francia), y sus colegas en “Hippos stem from the longest sequence of terrestrial cetartiodactyl evolution in Africa”.

El estudio señala a Epirigenys lokonensi como uno de los primeros grandes mamíferos en invadir África aproximadamente hace 30 millones de años. Los investigadores detallan este fósil de antracotérido, descubierto en depósitos datados del Oligoceno (hace entre 33’9 y 23 millones de años) de la Formación Lokone. Este antracotérido es el mamífero de gran tamaño más abundante en Lokone y muestra varias características intermedias en la evolución de los Hippopotamidae, incluyendo cambios que llevaron a una morfofología única del hipopótamo. En la siguiente imagen, se muestra un molar superior de Anthracotherium (izquierda), Epirigenys (en medio) y un hipopótamo primitivo (derecha).

Comparativa de molares superiores. Fabrice Lihoreau/LPRP

Comparativa de molares superiores. Fabrice Lihoreau/LPRP

Se estima que Epirigenys ( de “epiri”, la palabra para hipopótamo en el idioma de los Turkana, y “genys”, origen en griego) pudo pesar entre 71 y 98 kilos. Su estudio contribuye a reconstruir mejor el antecesor común entre hipopótamos y ballenas y a seguir avanzando en la investigación de la transción terrestre/acuática de Cetancodontamorpha.

Descubiertos 36 especímenes de tres nuevas especies de cangrejos prehistóricos

Francisco Vega Vera, investigador del Instituto de Geología especializado en invertebrados, lleva años investigando fósiles de langostas y cangrejos en el país de México y había registrado descubrimientos relevantes en Chiapas. Ahora, con la colaboración de Martha Carolina Aguillón, quien forma parte de la Coordinación de Paleontología de la Secretaría de Educación y del Museo del Desierto, ha descubierto un hallazgo de suma importancia: Tres nuevas especies de cangrejos en el sureste de Coahuila, de 55 millones de años. “El descubrimiento comenzó porque una persona me trajo el fósil de una langosta, fuimos a explorar y nos encontramos con este hallazgo”, comentó la paleontóloga Carolina Aguillón.

El lote de fósiles encontrados pertenecen a alrededor de 36 especímenes de estas tres especies nunca antes vistas; dos de ellas tienen clasificación de género y familia, de la otra no hay rastros, con lo que por vez primera se analizará su textura y estructura.

La importancia del hallazgo hará que se incida más en la continuación del estudio del yacimiento. En la década de los 90, Francisco Vega Vera ya descubrió fósiles de langostas y cangrejos en la zona y es muy posible que se encuentren más restos de interés paleontológico, pero, como la propia Aguillón advertía una vez dada a conocer la noticia, “debemos tener cuidado porque puede provocar que los recolectores vengan a llevarse los fósiles y obstruir la exploración”.

Documentales de paleontología: El continente australiano

Os proponemos tres documentales didácticos para disfrutar este domingo. El nexo común de los vídeos que hemos agrupado es el continente australiano, cuya fauna resulta muchas veces poco conocida. Esta es la primera selección de otras que llegarán cada domingo. Son documentales en castellano.

En el primer documental, realizado por National Geographic, podéis aprender sobre los marsupiales prehistóricos australianos y las aves del trueno. La cuestión que persigue el estudio es comprobar si alguno de estos animales pudo ser un gran carnívoro.

En el segundo documental, titulado “La muerte de las megabestias”, se analizan las causas de la extinción de la megafauna australiana, siguiendo la pista de la incidencia de los humanos primitivos.

En el tercero de ellos, realizado por New Atlantis, se analizan en profundidad las adaptaciones de las especies australianas en su evolución paralela adaptada a las condiciones de la isla cuando se separó de Gondwana hace 50 millones de años.

 

Adiós a un dinosaurio muy querido

El famoso diplodocus hecho de yeso que coronaba el hall de entrada del Museo de Historia Natural de Londres dice adiós después de 35 años al frente del edificio victoriano.

Conocido popularmente como Dippy, y convertido en emblema de la ciudad, la réplica del gigante jurásico veía pasar bajo sus pies cada año a cinco millones de personas e incluso ha vivido acampadas nocturnas de estudiantes. Por eso, desde que se anunció hace unas semanas su retirada del museo, se encendió una campaña en Twitter e incluso en Change.org para salvarlo, con más de 30.000 firmas.

Una aparatosa mudanza trajo a Dippy a Londres en 1905, confinado en 36 grandes cajas. En el mes de mayo del mismo año fue presentado en sociedad. Habían pasado siete años desde que se desenterraron los fósiles del diplodocus carnegii en Wyoming en una excavación financiada por el filántropo Andrew Carnegie. La fiebre por el nuevo dinosaurio, el más grande de todos cuantos se habían encontrado, llevó a que todo el mundo quisiera verlo, y se fabricaron un total de nueve réplicas que se distribuyeron por todo el mundo. El rey Eduardo VII se hizo con una para el nuevo museo en South Kensington. Dippy se mudó al hall principal del Museo de CIencias Naturales de Londres en 1979, destronando a los elefantes africanos.

dippy2Ahora le ha llegado el turno a una ballena azul de 25 metros, que será la reina del lugar. La ballena quedó varada en una playa de la costa irlandesa hace más de un siglo y fue adquirida en 1891. Pronto quedará suspendida mediante cables al techo de la entrada. Al fin y al cabo, sus restos óseos son auténticos, y desde el museo dicen, transmite mejor la actividad científica de la institución.

En un mediático golpe de efecto, Dippy concedió una “entrevista exclusiva” al Diario Metro asegurando que se sentía “devastado” y acusaba a su sustituta, una ballena azul que ocupará su lugar en algún momento en 2017, de llevar años “provocándolo y mofándose por ser “una reliquia del pasado”.

Un nuevo reptil primitivo ayuda a reconstruir el árbol genealógico de los arcosaurios

El sur de Tanzania es, junto con Zambia, la cuna de los hallazgos sobre reptiles primitivos del periodo Triásico Medio. Los fósiles encontrados en estratos del Anisiense africano incluyen a los arcosaurios, que son los parientes evolutivos más cercanos de cocodrilos, aves y dinosaurios. Un nuevo hallazgo llevado a cabo por el equipo de Sterling Nesbitt, del Instituto Politécnico de Virginia (Virginia Tech), ha dado con uno de los reptiles carnívoros más antiguos hasta ahora conocido. Se trata de Nundasuchus songeaensis, una nueva especie que permitirá rellenar el vacío en el árbol genealógico evolutivo de los arcosaurios, en el que todavía existen grandes vacíos.

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Este nuevo taxón presenta una inusual mezcla de caracteres apomórficos dentro de Pseudosuchia y al margen de Archosauria, esto es, rasgos evolutivamente novedosos y algunas autapomorfías locales que optimizaban ciertos caracteres. El holotipo consiste en un esqueleto parcial que incluye partes del cráneo representativas. Medía tres metros de largo y tenía placas óseas en el lomo. Sus piernas se encontraban bajo el cuerpo, del mismo modo que las de los dinosaurios, por tanto, este animal primitivo no se arrastraba por el suelo, sino que caminaba de un modo similar a los mamíferos actuales. Para lograr esta reconstrucción, han sido necesarios siete años de trabajo, pues el hallazgo de los restos óseos fosilizados se hizo en el año 2007. Poner en el orden correcto los miles de trozos fragmentados ha sido una ardua tarea, pero ha permitido recomponer los datos filogenéticos más completos disponibles y comprender mejor la compleja evolución y las relaciones de los  primeros Pseudosuchia, y por tanto, de los Archosauria. Así, se puede saber, entre otras cosas, que hubo una rápida radiación que produjo una gran variedad de formas durante el Triásico medio.

El grupo Aragosaurus descubre un importante yacimiento de icnitas cretácicas en Teruel

Aragosaurus, el grupo de Investigación de la Universidad de Zaragoza, está detrás del descubrimiento de un nuevo yacimiento de icnitas de dinosaurios en Teruel. Se trata de medio centenar de huellas fósiles que se encuentran en rocas de hace unos 130 millones de años en el Parque Cultural del Río Martin, cerca de la localidad de Obón.

Ya se puede visitar la zona, aunque se sigue investigando. Según ha dado a conocer Aragosaurus, los primeros indicios de icnitas fueron encontrados accidentalmente hace tres años por José Ignacio Canudo y Gloria Cuenca Bescós (miembros del Grupo Aragosaurus-IUCA y el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza). Durante los últimos meses, se ha realizado una limpieza superficial del yacimiento por parte de investigadores de la Universidad de Zaragoza y del Parque.

El yacimiento (del Cretácico inferior) se encuentra conservado en un estrato casi plano formado a partir del endurecimiento de un sedimento depositado en el borde de un lago costero por donde los dinosaurios se desplazaban. La limpieza superficial del yacimiento ha permitido descubrir más de una cincuentena de icnitas de dinosaurios distribuidas en rastros en diferentes orientaciones. Hay registros de saurópodos con pisadas de pie y mano, algunas de gran tamaño.

Huellas variopintas. Grupo Aragosaurus

Huellas variopintas. Grupo Aragosaurus

El sedimento donde pisaron tenía una gran cantidad de agua, por lo que estos grandes dinosaurios deformaron mucho el substrato, tal y como explica Aragosaurus. El yacimiento también conserva pisadas de un dinosaurio bípedo, que podría ser de un gran carnívoro. Además, la limpieza ha permitido descubrir unos enigmáticos, largos, y anchos surcos producidos, al parecer, por los pies de los dinosaurios cuadrúpedos al moverse por el barro. No se han descrito estructuras similares en otras partes del mundo, por lo que el interés científico del yacimiento es importante. El grupo de investigación espera tener respuesta a este enigma en los próximos meses.

Según ha publicado Heraldo de Aragón, no se han descubierto antes las huellas porque estaban cubiertas de tierra, debido a la sedimentación, y de romeros y aliagas. De hecho, cuando se empezó a limpiar la zona se observó que el yacimiento era mucho mayor de lo que se pensaba. No constaba de tres o cuatro icnitas, sino de más de 50.

 

 

 

Nueva especie de ictiosaurio de 189 millones de años estaba almacenada en un museo

Durante más de 30 años el museo de Doncaster (norte de Inglaterra) guardaba los restos fósiles de un reptil marino que se habían catalogado como una “copia”. Sin embargo, Dean Lomax, un joven paleontólogo de la Universidad de Manchester, desempolvó en 2008 los restos y descubrió que no eran de yeso, sino originales. Entonces inició un estudio junto a la profesora Judy Massare, de la State University de Nueva York. Su trabajo, publicado en ‘Journal of Vertebrate Paleontology’ ha dado con Ichthyosaurus anningae, una nueva especie de ictiosaurio. El trabajo ha comparado otras mil piezas de ictiosaurios repartidas por museos de Europa y E.E.U.U. y ha confirmado que el ejemplar es único.

Ichthyosaurus anningae vivió en aguas tibias del Triásico hace unos 189 millones de años,  y su estado de conservación es tan bueno, que puede determinarse el contenido de su estómago. “En el fósil pueden observarse pequeños restos de tentáculo de calamar, por lo que podemos conocer cuál fue su última comida”, ha detallado el investigador a la BBC.