Qijianglong, un nuevo gigante chino jurásico de 15 metros de largo

Paleontólogos de la Universidad de Alberta (Canadá) y de diferentes instituciones chinas, como la Universidad de Geociencias de Pekín, han descubierto una nueva especie de dinosaurio a partir de unos restos fósiles encontrados en China en 2006. Se trata del Qijianglong, un animal que llegó a medir 15 metros de largo y vivió hace 160 millones de años.

Qijianglong guokr (“dragón de Qijiang”) pertenece a la familia Mamenchisauridae, cuyos miembros son conocidos por tener cuellos extremadamente largos (incluso pueden medir la mitad de su longitud total), además de que todos habitaron en lo que hoy es China.

En el estudio “A new sauropod dinosaur from the Late Jurassic of China and the diversity, distribution, and relationships of mamenchisaurids”, recientemente publicado en Journal of Vertebrate Paleontology, los investigadores analizan partes del cráneo y del esqueleto articulado del Qijianglong. Tuvieron la suerte de trabajar con un cráneo que todavía permanecía unido al cuello, algo muy raro en este tipo de dinosaurios de cuello largo, ya que la cabeza es muy pequeña y suele desprenderse fácilmente tras la muerte del animal.

Las vértebras del cuello de esta criatura estaban rellenos de aire, lo que permitía aligerar el peso de esta parte de su cuerpo. Además, su cuello era muy rígido, por lo que los paleontólogos estiman que se curvaba mejor de forma vertical que hacia los lados.

CONTENIDO NUM. 3 PANGEA

Avance del contenido del núm. 3 de Pangea.

Repaso en detalle del año 2014:

Breve síntesis del año paleontológico, destacando los principales descubrimientos que ha dejado el 2014. Destacamos investigaciones que han indagado en los primeros mamíferos y trabajos que han profundizado en el conocimiento de los insectos prehistóricos. Sobre estudios de dinosaurios, destacamos el trabajo de la reinterpretación del Spinosaurus como dinosaurio semiacuático. Habla en primera persona para PANGEA el Dr. Nizar Ibrahim (Universidad de Chicago) quien descubrió en Marruecos los nuevos restos. En estudios de aves destacamos el trabajo del complejo árbol genealógico en los orígenes del vuelo, con el propio autor del estudio el Dr. Stephen Brusatte (Universidad de Edimburgo).

Paleoantropología

EL ORIGEN DEL GÉNERO HOMO
Alberto Gómez Castanedo (Dpto. Ciencias Históricas, Universidad de Cantabria); Dr. José Yravedra (Dpto. de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid), Dr. Jesús Emilio González Urquijo (Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria IIIPC, de la Unviersidad de Cantabria); y Dr. Manuel Domínguez-Rodrigo (Instituto de Evolución en África IDEA).
Vive de cerca los comienzos del género homo y descubre la importancia de la capacidad creativa e innovadora en aquellos primeros momentos.

DESVELANDO LOS MISTERIOS DE ATAPUERCA
Nuestra colaboradora y periodista Estefanía Jiménez Solís entrevista al Dr. José María Bermúdez de Castro, codirector junto a Juan Luis Arsuaga de las excavaciones de la Sierra de Atapuerca y Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. 

Paleontología de vertebrados

TRIÁSICO, UN PERIODO CLAVE EN LA EVOLUCIÓN DE LOS VERTEBRADOS
Jonathan Pelegrin Ramírez, Biólogo-Zoólogo (Universidad del Valle). Máster en Biología Evolutiva, doctortando en Paleontología, investigador predocotral PMMV. Dpto. de Paleontología UCM; Dpto. de Cambio Medioambiental-Instituto de Geociencias (UCM, CSIC).
Tras la extinción masiva del final del Pérmico que arrasó con el 90% de las especies, la vida resurgió y configuró los linajes de nuevos vertebrados, entre ellos los primeros dinosaurios.

TERÓPODOS, LAS CLAVES DE LOS CARNÍVOROS DEL MESOZOICO
Dra. Claudia Inés Serrano Brañas, Facultad Ciencias de la UNAM (México)
¿Cuando se descubrió el primer dinosaurio carnívoro? ¿Qué características los definen? Todas las claves en esta breve síntesis acerca de la evolución de las formas más terroríficas del mesozoico.

Paleoclimatología

ENTENDIENDO EL FUNCIONAMIENTO DE LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS
Alfonso Palazuelos Cobo Universidad del País Vasco, UPV-EHU
En nuestra sociedad se ha despertado una gran preocupación por un posible cambio climático, pero esto ya ha pasado a lo largo de la historia del planeta. Estos cambios han permitido la evolución en la vida. Conocer el estudio de la evolución de los cambios climáticos es la clave de esta importante disciplina científica.

 

Conservación

EL TRABAJO DEL RESTAURADOR DE FÓSILES
Te acercamos el minucioso trabajo de conservador y restaurador de fósiles de la mano de Rubén Contreras Izquierdo, conservador-preparador del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, quien ha participado en el montaje expositivo en el Royal Museum de Edimburgo durante su remodelación y ha participado en la extracción de Demandasaurus darwini cuando fue descubierto.

PROCESO DE FOSILIZACIÓN
Álvaro Luna, Licenciado en Biología  por la Universidad de Sevilla, Máster en Biodiversidad y Biología de la Convservación  (Universidad Pablo Olavide)
¿Cómo se crean los fósiles tras la muerte del organismo? Las respuestas en este artículo que explica la formación de la base para todos los estudios vinculados a las ciencias que tratamos en esta publicación.

 

Geología

LA CROSA DE SANT DALMAI
Isaac Camps Gamundi, Geólogo y editor científico
No podíamos dejar de presentaros el mayor cráter de la Península Ibérica. Además, Isaac Camps os propone el mejor itinerario para visitarlo.

 

Yacimientos destacados

CERRO DE LOS BATALLONES, UNA JOYA MUNDIAL DE LA PALEONTOLOGÍA
El periodista Javier Ramos nos descubre este extraordinario yacimiento español del Mioceno superior de la mano de Jorge Morales, director de la excavación.

 

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El cráneo de las serpientes evolucionó antes que su cuerpo, según fósiles de 170 millones de años

Nuevos registros fósiles sugieren que la cabeza de las serpientes se desarrolló antes que su característico cuerpo alargado y sin patas. Estos fósiles de serpientes, los más antiguos hallados, contradicen las teorías previas, que indicaban que primeró evolucionó el cuerpo sin extremedidas y, después, el cráneo. Así queda reflejado en un estudio publicado hoy en Nature Communications.

Investigadores canadienses, estadounidenses, argentinos y australianos han llegado a esta conclusión tras identificar cuatro nuevas especies de serpientes con una antigüedad de entre 143 y 167 millones de años. Parviraptor estesi, Diablophis gilmorei, Portugalophis lignites y Eophis underwoodi fueron halladas en Inglaterra, Portugal y Estados Unidos.

Recreación de 'Portugalophis lignites'. Julius Csotonyi

Recreación de ‘Portugalophis lignites’. Julius Csotonyi

En “The oldest known snakes from the Middle Jurassic-Lower Cretaceous provide insights on snake evolution”, los investigadores analizan los cráneos de estas criaturas, que son similares a los de las serpientes actuales. Pero la forma de su cuerpo y longitud sigue siendo un misterio.

Estos nuevos fósiles son unos 70 millones de años más antiguos que los que previamente componían el registro fósil más antiguo de una serpiente: Coniophis precedens (Cretácico Superior). Con Coniophis, se determinó que la cabeza evolucionó a raíz de perder las extremidades, pero los investigadores sugieren ahora que fue al contrario. Si estas cuatro serpientes primitivas compartían características craneales es porque esta parte de su anatomía evolucionó antes, según los investigadores. Además, recuerdan el caso de los actuales escíndidos (o eslizones), unos lagartos del orden Squamata (como las serpientes) que pueden presentar pérdida de sus extremedidas anteriores, posteriores o ambas o tener patas bien desarrolladas o reducidas. Sea cual sea la forma de su cuerpo, pertenecen al mismo grupo.

Los fósiles analizados en el estudio. Michael W. Caldwell

Los responsables del estudio explican que los lagartos estaban evolucionando rápidamente en el Jurásico Medio, diversificándose en distintas partes del mundo y distintos hábitats. Y predicen que se hallarán nuevos fósiles (como partes del cuerpo) que apoyarán su hipótesis.

Se buscan paleontólogos ante el crecimiento de la actividad petrolera en Vaca Muerta

Con el auge de la actividad petrolera no convencional en la cuenca Neuquina (Argentina), se han incrementado las solicitudes de permisos para la prospección de restos fósiles paleontológicos y arqueológicos. Como resultado, también ha crecido la demanda laboral de paleontólogos y arqueólogos, ya que existen pocos profesionales en la materia en la zona.

La directora general de Patrimonio Cultural, Claudia Della Negra, afirma que “éste es un nicho laboral cautivo a la espera de nuevos profesionales, porque los permisos solo se entregan a paleontólogos recibidos”.

Actualmente, hay 40 solicitudes de permiso en curso. Estas peticiones aumentaron de cuatro pedidos por mes a cinco por semana entre el 2012 y el 2014. Las solicitudes las realizan compañías del sector de la energía que desarrollan actividades en la formación de Shale (petróleo y gas pizarra) de Vaca Muerta. Con la intervención de los paleontógos, las empresas evitan “que algo que se pueda romper con los trabajos de remoción de terrenos”, según explica Della.

Los estudios de prospección deben ser solventados por las compañías y todos los hallazgos son remitidos a los museos más cercanos, donde se continúa con su investigación. Por ejemplo, YPF y Exxon encontraron recientemente restos de troncos fosilizados, pisadas y posibles restos de alimentos cerca de la localidad de Rincón de los Sauces.

Nuestro antepasado más primitivo ya era arbóreo

Un pequeño mamífero está dando mucho que hablar. Se trata de Purgatorius, el primate más antiguo registrado hasta la fecha y por tanto, antepasado común de monos y hombres. Este animal vivió hace unos 65 millones de años en lo que hoy es Montana (EEUU), justo después de la extinción de los grandes dinosaurios. Hasta ahora solo se conocía por restos fosilizados de sus dientes y mandíbulas, que indicaban que este animalito medía unos 15 cm. y se alimentaba de frutas y hojas.

Ahora, una nueva investigación realizada por paleontólogos de la Universidad de Yale (EE. UU.) y publicada en Proceedings of the National academy of Sciences cambiará lo que los estudiantes están aprendiendo sobre la evolución temprana de los primates, pues provee la evidencia fósil más antigua hasta la fecha de que la capacidad para vivir en los árboles jugó un papel fundamental.
El equipo ha descubierto, a partir de nuevos fósiles, que el hábitat de estos primeros primates eran los árboles y no la tierra, como se especuló durante mucho tiempo. Esto cambia la concepción que se tenía hasta ahora de que los plesiadapiformes eran terrestres y que posteriormente se movilizaron hacia las copas de los árboles, y obliga a revisar toda la literatura científica al respecto.
El paleontólogo experto en vertebrados, Stephen Chester, quien ha encabezado la investigación, sostiene que “los huesos de los tobillos tienen rasgos que hacen posible la movilidad, los cuales están presentes solo en los primates modernos y en sus parientes cercanos”. Y añade “estas características únicas le pudieron haber permitido a un animal como Purgatorius rotar y ajustar sus patas para poder agarrarse de las ramas, mientras se desplazaba por los árboles”.

Hallan evidencias fósiles de que los reptiles ya cuidaban de sus crías en el Jurásico

Actualmente, los cocodrilos, pájaros y mamíferos suelen cuidar a su prole en los momentos posteriores a su nacimiento, de forma que protegen a sus crías hasta que éstas se valen por sí mismas. Sin embargo, es extremadamente raro encontrar pruebas de este comportamiento en el registro fósil. De hecho, sólo existen evidencias de cuidados postnatales en un par de dinosaurios (mira aquí el caso de Massopondylus) y en un Varanopidae (un tipo de pelicosaurio). Por eso, es importante el nuevo estudio “Post-natal parental care in a Cretaceous diapsid from northeastern China”, ya que analiza el que pudiera ser el registro más antiguo de cuidado parental postnatal de Choristodera, un orden de saurópsidos diápsidos semiacuáticos.

Los esqueletos preservados parecen pertenecer a una familia, ya que hay un adulto con seis especímenes juveniles de la misma especie a su alrededor. Las crías tienen un tamaño similar, por lo que los investigadores estiman que son de la misma puesta.

Este registro fósil de Philydrosauras fue encontrado por un granjero chino y ha sido analizado por investigadores de la Chinese Academy of Geological Sciences de Pekín, la Universidad de Lincoln (UK) y la Universidad de Hokkaido en Japón. Sus conclusiones han sido publicadas en Geosciences Journal.

Los Choristodera eran unos reptiles semiacuáticos que emergieron en el Jurásico Medio, hace más de 160 millones de años.

Fósiles diminutos revelan cómo evolucionó la cobertura vegetal de la Patagonia desde hace 50 millones de años

La vegetación es un elemento clave para entender los ecosistemas, pero son escasas las técnicas paleoecológicas para cuantificarla. Por eso, investigadores estadounidenses y argentinos pusieron su empeño en encontrar un método para medir la densidad de la vegetación. Y lo han conseguido a través del índice de área foliar o LIA, que  estima la superficie que ocupan las hojas de las plantas en relación con la superficie de terreno en el que se asientan, según explican en un artículo publicado en Science.

En “Linked canopy, climate, and faunal change in the Cenozoic of Patagonia”, los científicos comparan los registros de plantas fosilizadas de depósitos cerca de Río Chico (en Argentinza) que datan del Mioceno con la diversidad actual en los ecosistemas de Costa Rica, donde hay desde selva tupida (con un LAI muy elevado) hasta sabana (cuyo LAI es bajo).

Así, han estudiado las células fosilizadas (concretamente fitolitos), gracias a las cuales han podido determinar si las hojas estuvieron muy expuestas a la luz del sol o no, algo que depende de lo densa que sea la vegetación, tal y como ha explicado la Universidad de Washington (donde trabajan dos de los investigadores responsables del estudio).

densidad costa rica

Cobertura vegetal del Parque Nacional Santa Rosa (Costa Rica). Regan Dunn

La evolución que ha revelado este trabajo está muy relacionada con la historia del clima terrestre y marino que ya se conocía. Durante el Eoceno, hace alrededor de 49 millones de años, el clima terrestre fue más cálido y la Patagonia se cubrió de bosques densos que posteriormente se fueron abriendo. Así, hace 38 millones de años la zona se parecía mucho a la actual, con escasa vegetación, y en los siguientes 20 millones de años muestra numerosas fluctuaciones. Entre hace 16 y 14 millones de años, la Patagonia volvió a ser un gran bosque que nuevamente se fue abriendo en épocas posteriores, según informa la Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología.

La investigación relaciona estos datos con otros aspectos de la flora y la fauna y uno de los más curiosos tiene que ver con los animales herbívoros. En las zonas de escasa vegetación hay más erosión y más polvo transportado por el viento, lo que hace que los herbívoros estén en contacto con una mayor cantidad de minerales abrasivos que desgastan sus dientes.

Además, los científicos consideran que este método “completamente nuevo” podría aplicarse en muchos contextos distintos, en distintas escalas de tiempo y en diferentes geografías. Si sirviese para construir mapas sobre la vegetación que existía en la Tierra en el pasado, podría ser una herramienta de gran ayuda para comprender la relación entre el clima y la vegetación, lo cual a su vez sería de utilidad en el estudio de cambios climáticos futuros.

Este vídeo muestra cómo se elaboró el estudio:

El pudú más antiguo de América descubierto por investigadores chilenos

Desde el año 2008 se vienen realizando trabajos en el sitio paleontológico de Pilauco, en Osorno, Región de Los Lagos. Ahora, un  equipo de investigadores de la Universidad Austral de Chile (UACH) ha encontrado una vértebra fosilizada del cérvido pudú (Pudu puda), que resulta ser el más antiguo de toda América.

Se trata de una pieza cervical fosilizada que tendría la friolera de 13.350 años de antigüedad. La vértebra mide alrededor de 2,5 cm.  y los investigadores de la UACH sostienen que podría pertenecer a un ejemplar adulto de pudú. Determinar que el resto encontrado era de este animal y no de otro cérvido prehistórico fue una tarea difícil. Más de un año estuvo el equipo trabajando en análisis morfológicos comparativos para poder concluirlo. Aunque existen restos escasos, el equipo concluye que “a pesar de los años que tiene esta especie, la pudu vertebramorfología del pudú es la misma”.

Asimismo, se pudo determinar que esta especie vivía en un hábitat diferente al que vive en la actualidad, siendo el bosque norpatagónico, en medio de praderas. El sitio paleontológico ha demostrado ser rico en fósiles de megafauna. También en Pilauco el equipo de investigadores encontró restos fósiles de gonfoterios (animales de la familia de los elefantes), que incluían cráneos y costillas. También se han encontrado evidencias de que el pudú convivió en aquellos días con coipos, zorrillos, y un ratones pequeños. La riqueza de megafauna en el lugar, contrasta con la teoría de la extinción de estos animales por la caza humana. “No sabemos exactamente porqué los micromamíferos no se extinguieron” comenta Mario Pino “hace pensar que la teoría de extinción de la megafauna por caza o por sobre caza no debiera corresponder, porque si fuese por eso, también se habría extinguido el pudú, ya que es un animal muy fácil de cazar”, explica.

Al margen de encontrar muchos tipos distintos de animales y plantas que compartían el mismo hábitat, el académico MarioPino añade que durante la investigación paleontológica, también se encontraron restos de “presencia de humanos”, pues aparecieron herramientas que el hombre utilizaba en su vida diaria. En la imagen inferior, el parque asociado al yacimiento que aporta un gran interés turístico a la región.

Según los investigadores, encontrar la vértebra de este pudú, “amplía la perspectiva a largo plazo y sirve parque_pilauco_osornopara el análisis de la variabilidad en la adaptación, especialmente debido a que es el más antiguo del que se tenga registro, lo que da más información sobre la vida y desarrollo del pudú, además de poner en la mesa la discusión sobre qué llevó a este mamífero a adaptarse y sobrevivir más allá del Pleistoceno”. El pudú es el ciervo más pequeño del mundo. Llegó a Sudamérica hace unos 3 millones de años y continúa viviendo en la actualidad aunque con densidades poblacionales reducidas.

Los restos de este animal y otros encontrados en Pilauco, permanecen en el Laboratorio de Paleontología de la UACH. Ahora mismo está a punto de ser publicado un nuevo estudio de la etología del pudú, que incluye ítems alimentarios.

Los primeros escorpiones pudieron haber reptado del mar a la tierra para mudar su piel

Uno de los fósiles más antiguos de escorpión, una nueva especie de la formación Eramosa de Canadá (433 -438 millones de años), muestra unas características especiales que hacen pensar que los escorpiones pisaron la tierra antes de lo que se creía. El lugar donde se encontraron los fósiles de Eramoscorpius brucensis sugiere que su entorno era marino, pero la morfología de las patas indica que estaban adaptados a moverse en tierra firme. Por lo tanto, los investigadores explican que eran criaturas acuáticas que de vez en cuando se aventuraban a pisar tierra firme o frecuentaban aguas muy poco profundas, como las orillas de las playas.

Sobre todo, irían a la superficie para mudar la piel, según las evidencias que han encontrado investigadores del Royal Ontario Museum y que detallan en su estudio “A new mid-Silurian aquatic scorpion—one step closer to land?”, publicado en The Royal Society.

No podían alimentarse en tierra, pero los segmentos finales de sus patas eran cortos, como en los escorpiones actuales, por lo que podrían haber “pisado”. Los once fósiles analizados eran mudas, no el cuerpo propiamente dicho del animal. Las mudas son un material muy delicado que se hubiese desintegrado al ser movido por otra criatura. Por lo tanto, todo parece indicar la que piel cayó en las orillas y allí fue sedimentada.

Quizás también pudieron usar esta habilidad terrestre para huir de enemigos únicamente acuáticos.

Dearcmhara, el primer reptil marino con acento escocés

No vive en el lago Ness, pero hace 170 millones de años estuvo muy cerca. Se trata del Dearcmhara shawcrossi,  una nueva especie de reptil marino que habitó en las templadas aguas de Escocia durante el Jurásico. Los fósiles de este tipo de Ichthyosauria, encontrados en la isla de Skye, han sido analizados por un grupo de paleontólogos de la Universidad de Edimburgo y de otras instituciones escocesas.

El Dearcmhara superaba los cuatro metros desde el hocico hasta su cola y se alimentaba de otros peces (incluso tiburones) y reptiles. Eran muy abundantes en el Jurásico medio en las aguas escocesas. Los investigadores han descrito fragmentos de cráneos, dientes, vértebras y aletas en el artículo “Ichthyosaurs from the Jurassic of Skye, Scotland”, publicado en Scottish Journal of Geology.

Dearcmhara significa lagarto marino en gaélico escocés. Shawcrossi procede del nombre de su descubridor, Brian Shawcross, un coleccionista aficionado que halló los fósiles en la bahía de Bearreraig (isla de Skye) en 1959 y decidió donarlos al Hunterian Museum de Glasgow.

Es la primera especie de reptil marino propiamente escocés que ha sido descrita y el estudio dado a conocer hoy lunes es el primero sobre ictiosaurios (de distintas especies) que habitaron Escocia.